-Bella, cariño ¿me ayudas?- le dijo la madre a su hija. -Ya voy mamá Bien, la historia que os contaré ocurrió hace mucho tiempo, en un reino de la antigua Mesopotamia. Allí vivía la protagonista de nuestra historia, una chica llamada Bella. Como su propio nombre indica, era una niña muy hermosa. Sus ojos eran verde lima y su cabello oscuro y de seda. Su clara piel hacía resaltar sus labios finos y sus claras pecas adornaban sus mejillas. En ese entonces, la pequeña tenía doce primaveras, pero seguía siendo dulce y obediente a su madre, a la que tomaba como una persona ejemplar. Su madre, de la que había heredado su amable carácter y belleza, había luchado por mantener a sus siete hijos. No disponía de muchos medios, pues, como ya le había relatado a su insistente hija, la única persona a la que había amado la abandonó con siete hijos a su cargo. -Dime mamá- le contestó ya en la estrecha cocina a su madre. -Bella, dile a tus hermanos pequeños que dejen de saltar ...